Sol derrite cual constancia
Luminoso septentriona
Toda nave que engalana.
Y en los ríos multiplica
Finas hierbas y tachuelas
Como nubes almidona
La parada de la aurora.
Bien esperan con aliento
Y a los vientos disimulan
Un rocío con sus grietas
Flores blancas de sus piernas.
Y la puerta que es vacía
Cada instante entre rejas
Entre humos y goteras
frutos rojos relevantes.
El viajante de hojarrasca
Ha olvidado ya el pasado
Abre sobrio con sus alas
Horizontes por acaso.
Y sus dientes no declaman
Mas quimeran la esplanada
Son romances del ocaso
Que se entregan a la fiera.
Y la dama del sombrero
No saluda con banderas
Se balanza con compases
Y sonríes de regazo.
Nace el cielo y sustituto
De bravía cola enferma
Retapiza cobre y lazo
Vía blanca y montañosa.
Mariposa con su trompa
Teje muelles de la espera
Envenena los espacios
Como brisa, como pena.
Y en lo alto como espuma
Fluyen formas consecuencia
Como bosques submarinos
Veo tierra, veo charcos.
Todo sube entre leños
Otros van para adelante
Giran bellos esos astros
Y estimulan el abrazo.
Son columpios de la vida
Vienen, posan en altura
Pura y vuela aurea mula
Que revuelve los peldaños.
Las lagunas del Olimpo
Ya me llaman a tu encuentro
Con sus pieles y sus pasos
Cual semilla surca un manto."
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